domingo, 30 de julio de 2017

PORTADA

 Queridos lectores: Acaba de salir el número 53 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo.

    Te recuerdo que puedes ser uno de mis corresponsales. Para esto basta con que envíes tus crónicas a: mjsanchezoliva@gmail.com, poniendo en el asunto “30 días” y en el mensaje el lugar de procedencia.

    NOTA IMPORTANTE

    Algunos lectores de este periódico, sobre todo los que trabajan con revisores de pantalla, se quejan de que no pueden poner comentarios. Esto puede deberse a varias cosas: problemas con Internet, cambios en la página de Blonger, falta de accesibilidad en algunas opciones… De todos modos, si quieres que tus comentarios aparezcan en cualquiera de las secciones, puedes enviarlos al correo electrónico del blog y aparecerán. Es el siguiente:

    mjsanchezoliva@gmail.com

    También la puedes localizar visitando el enlace Página de Perfil.  

    CONTENIDO

    LA VITRINA: Poema de García Lorca y los libros de este mes.  
    MESA CAMILLA: Réquiem por un banquero (Miguel Blesa).
    CAJÓN DE SASTRE: 14 curiosidades de la cultura japonesa.
    EL ÁLBUM DE LA Lengua: Origen de la expresión Quedarse como el gallo de Morón.
    LA BUTACA: Tres olés a cual más merecido
    CARTA a…  Salvador Dalí.
    COSAS DE GARIPIL: El capote de ida y vuelta (cuento).

    Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón.

    Volveremos a encontrarnos en el próximo número.

    María Jesús. 

    Seguidores de Honor:
    Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012.
    Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012.
    María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013.
    Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015.

LA VITRINA

POESÍA

          GARCÍA LORCA

     Se cumplen 81 años de la muerte de García Lorca. Sobra recordar su trágico final. El guardia civil que acabó  con su vida de un disparo aquel 18 de agosto de 1936 no mató solamente a Federico García Lorca, mató, también, a la cultura, a la poesía, al teatro, al talento, a la belleza, a la inteligencia y al sentido común, que eran las cosas que más necesitaba España en aquel momento. No sé si el poeta, desde el arco de estrellas que lo recibió aquella terrible noche, habrá podido perdonarlo, pero la cultura desde luego que no. ¿Cuántos hermosos versos murieron sin nacer? ¿Cuántos pensamientos de libertad volaron sin transformarse en palabras? ¿Cuántas maravillosas letras quedaron sin ser escritas…? Doña Rosita la soltera, Bernarda Alba y sus hijas, Yerma y todas sus mujeres siguen llorando su muerte como la lloramos todos los españoles que amamos este país como él lo amó. Aquella noche que nunca debió existir consiguieron matar a Federico García Lorca, pero no consiguieron matar una de las cosas que pretendían: su obra, sus poemas. Por esto hoy podemos recordarlo con uno de ellos.

          CIUDAD SIN SUEÑO   

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. 
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan 
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas 
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Hay un muerto en el cementerio más lejano 
que se queja tres años 
porque tiene un paisaje seco en la rodilla; 
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto 
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. 

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! 
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda 
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. 
Pero no hay olvido, ni sueño: 
carne viva. Los besos atan las bocas 
en una maraña de venas recientes 
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso 
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. 

Un día 
los caballos vivirán en las tabernas 
y las hormigas furiosas 
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. 

Otro día 
veremos la resurrección de las mariposas disecadas 
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos 
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. 
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! 
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, 
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente 
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, 
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, 
donde espera la dentadura del oso, 
donde espera la mano momificada del niño 
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. 

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Pero si alguien cierra los ojos, 
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! 

Haya un panorama de ojos abiertos 
y amargas llagas encendidas. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 
Ya lo he dicho. 
No duerme nadie. 
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, 
abrid los escotillones para que vea bajo la luna 
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

          LIBROS

     Título: “El elefante de marfil”.
     Autora: Nerea Riesco. 
     Reseña: El día de Todos los Santos de 1755, un terremoto sacude la ciudad; también precipita el destino de doña Julia López de Haro: tras sobrevivir al desastre,
la bella viuda, dueña de la imprenta de más renombre de Sevilla, decide dar un giro a su existencia, hace caso a sus sentimientos y, horas más tarde, se
entrega a León de Montenegro, un joven proveniente de Malta y empleado en su negocio. Este insondable hombre será el gran amor de su vida, aunque doña
Julia ignora que es depositario de una secreta y peligrosa misión que, tras contraer matrimonio, traspasará a su descendencia. 
     Así se inicia la apasionante peripecia de tres generaciones unidas por una misteriosa herencia: honrar un antiguo pacto entre cristianos y musulmanes que
debe culminar en la celebración de una partida de ajedrez que, tras seis siglos de espera, sigue pendiente y que fuerzas muy poderosas tienen empeño en
evitar que se lleve a cabo. Magnífico retrato de la Sevilla de aquellos días. 
     Título: “El hijo de la vid”.
     Autor: Clavijo, José Carlos.
     Reseña: La crisis que asoló el campo y la ciudad a finales del siglo XIX arrasa los viñedos de la Rioja. La población   emigra a América y los jóvenes tienen que cumplir sus obligaciones con un ejército español que mantiene frentes abiertos en   Cuba y Marruecos. Sin embargo, en mitad de este paisaje de pesimismo y desolación, Miguel, hijo de agricultores, sabe que tarde    o temprano verá hecho realidad lo que todo el mundo le asegura no es más que una utopía. mirarse en el espejo de los grandes   bodegueros y hacer su propio vino, un vino de cuerpo enérgico y aromas excelentes.

MESA CAMILLA

Réquiem por un banquero

     Miguel Blesa, el banquero más poderoso del país, el que invitaba a sus amigos, parientes y políticos a pasar vacaciones en barcos de lujo, a cazar leones, leopardos y elefantes en países de África, el que presumía sin ningún rubor de hospedarse en hoteles de lujo, de gastarse verdaderas fortunas en vino, fiestas y escopetas de caza, hace unos días, poco menos que en la ruina, decidió quitarse la vida en su finca de Córdoba, y España no ha llorado por él.
     Miguel Blesa, el que llegó a ser uno de los más grandes banqueros del país gracias al expresidente José María Aznar, el uña y carne -nunca mejor utilizada la tan española expresión- de Rato, Aguirre, Gallardón y los más altos cargos del Partido Popular, hace unos días, abandonado por todos, decidió quitarse la vida en su finca de Córdoba, y España no ha llorado por él.
     Miguel Blesa, el banquero español que por su espléndida gestión fue galardonado con el “Premio al Mejor Presidente de Entidad Financiera 2005, concedido por la revista económica Banca 15, que no sé de qué revista se trata, pero que a juzgar por el mal ojo que tiene para repartir premios, debe ser una de las peores revistas en la materia, hace unos días, sin medallas, sin flores y sin aplausos, decidió quitarse la vida en su finca de Córdoba, y España no ha llorado por él.
     Miguel Blesa, el ya expresidente de Caja Madrid y de todas las cajas en las que quede un euro por si las moscas, el que por su generosidad con las llamadas tarjetas Black acabó siendo condenado a seis años de cárcel y tenía por delante un complicado panorama judicial por las preferentes, los papeles de Panamá y otros delitos relacionados con el dinero público, hace unos días, sin fuerzas para enfrentarse a la justicia, decidió quitarse la vida en su finca de Córdoba, y España no ha llorado por él.
     Pero no es que la noble España, la que llora por todos los muertos, la que a todos los hace buenos aunque hayan sido unos hijos de su madre, la que jura y perjura que la muerte no se la desea ni a su peor enemigo, se haya alegrado de que le haya dicho adiós para siempre, es que sus desfalcos y sus estafas, además de sin dinero para pañuelos, la han dejado sin lágrimas.

CAJÓN DE SASTRE

14 curiosidades de la cultura japonesa

1 - ¿Sabía usted que los niños japoneses limpian sus escuelas todos los días, por 15 minutos, JUNTOS CON LOS PROFESORES? Esto llevó a que surgiera una generación de japoneses modestos y entusiastas de la limpieza.

2 - ¿Sabía usted que cualquier ciudadano japonés que posea un perro está obligado a usar bolsas de tela especiales para tomar los desechos dejados por el perro? 

3 - ¿Sabía usted que en Japón un empleado de limpieza es llamado "ingeniero de salubridad" y puede percibir salarios de hasta US$5000.00 a US$8000.00 al mes? ¡Y está sujeto a exámenes escritos y orales!

4 - ¿Sabía usted que en Japón no tienen recursos naturales, están expuestos a cientos de terremotos al año, y aún así consiguieron convertirse en la tercera potencia económica más grande del mundo?

5 - ¿Sabía usted que Hiroshima volvió a su nivel de economía vibrante sólo 10 años después de la detonación de la bomba atómica? (causó 160,000 muertos.) 

6 - ¿Sabía usted que en Japón está prohibido usar celulares (teléfonos móviles) en los trenes, restaurantes y terrazas?

7 - ¿Sabía usted que en Japón los alumnos del primero hasta el sexto curso deben aprender ética en el trato con las personas?

8 - ¿Sabía usted que los japoneses, aunque son ciudadanos de uno de los países más ricos del mundo, no tienen empleados domésticos? Los padres son responsables de la casa y de los hijos.

9 - ¿Sabía usted que no hay exámenes desde el primero hasta el tercer curso, porque el objetivo de la educación es inculcar los conceptos y el desarrollo del carácter, y no solamente exámenes y doctrina?

10 - ¿Sabía usted que en un restaurante con el sistema bufete, las personas sólo se sirven lo que se van a comer Y SE LO COMEN TODO? Es mal visto que alguien deje comida en su plato. Ningún alimento es desperdiciado.

11 - ¿Sabía usted que los trenes de alta velocidad mantienen, en promedio, un retraso de cerca de 7 SEGUNDOS AL AÑO? Los japoneses aprecian el valor del tiempo y son hiper puntuales, a escala del minuto y segundos.

12 - ¿Sabía usted que los niños en edad escolar se cepillan los dientes y usan hilo dental después de comer en la escuela, para aprender a mantener su salud oral desde temprano?

13 - ¿Sabía usted que los alumnos terminan su comida en media hora, para garantizar una buena digestión?

14 - ¿Sabía usted que está prohibido fumar en las calles japonesas? Aunque está permitido en muchos otros lugares públicos, como restaurantes. Esto evita que colillas sean tiradas a la calle o en latones de basura públicos, lo que podría causar incendios. 

Esos alumnos son el futuro de Japón.

Quizás podamos aprender un poco de la cultura, el desarrollo y la filosofía de los japoneses.

LA BUTACA

Tres olés.
  
      Miguelín es uno de los niños que este año han hecho su Primera Comunión. En este día tan especial, los niños, reciben de sus familiares móviles de alta generación, tabletas, bicicletas y otros regalos que les hacen mucha ilusión. Miguelín, motivado por sus padres, pidió a sus abuelos, tíos y primos que no le compraran regalos, que le dieran dinero contante y sonante. Todos se extrañaron. ¿Cómo era posible que no quisiera ni la crucecita de oro para tenerla de recuerdo? En cuanto recibió el dinero, se aclaró el misterio: había decidido donarlo para la investigación del cáncer infantil. Y al saberlo, el que más y el que menos, puso algo más. Por lo que hay que terminar con tres oles, uno para Miguelín, otro para sus padres y otro para sus familiares.

     Desde Alicante informó para 30 días Fran.

EL ÁLBUM DE LA LENGUA

Quedarse como el gallo de Morón

     Origen

     El Gallo de Morón es el protagonista de una antigua historia española acaecida en Morón de la Frontera, en la actual provincia de Sevilla. En la misma población hay una placa que recuerda la historia:

     Allá por el año 1.500 se dividieron en dos bandos los vecinos, se enardecieron los ánimos y libraron verdaderas batallas. La Cancillería de Granada envió un juez con fama de matón, para poner orden, que repetía siempre "donde canta este gallo no canta otro". Los moronenses cansados de sus bravatas se pusieron de acuerdo y después de dejarlo completamente desnudo lo apalearon; por dicho motivo nació el popular refrán:
"Te vas a quedar como el gallo de Morón sin plumas y cacareando en la mejor ocasión”.
 
     La leyenda ha sido utilizada en numerosas canciones de flamenco, y es un dicho muy popular entre las gentes de Andalucía.

CARTA A...

Muy respetado artista: Así le gustaba a usted que lo llamaran, sin duda porque no solo pintaba, también dibujaba, esculpía, escribía… y hasta hacía locuras sin estar loco.
     Le dedico estas líneas porque el pasado viernes 21 de julio se procedió a la exhumación de sus restos mortales. Todo un espectáculo en el que actuaron forenses, policías, miembros de una empresa funeraria y representantes del Estado. Aunque las estrictas medidas de seguridad que se llevaron a cabo les impidió acceder a la carpa instalada para proteger la función, estuvo rodeado toda la noche de periodistas venidos de todas partes, de fotógrafos, de turistas y de curiosos locales y forasteros. Seguro que estuvo encantado, era capaz de cualquier extravagancia con tal de llamar la atención, le gustaba atraer todas las miradas y despertar todos los comentarios, y un acontecimiento de esta naturaleza no se lo brindan a cualquiera.
     Lo que seguramente no le ha hecho ninguna gracia es la razón por la que lo han sacado de la tumba para descuartizarlo: se trataba de extraer muestras biológicas para que la ciencia determine si es usted el padre de una señora que ya es abuela de varios nietos, vidente de profesión y que lleva 10 años luchando porque la justicia le permita llevar el apellido de su padre. ¿Quién se lo iba a decir a usted? A usted que confesaba abiertamente no querer tener hijos, a usted que era capaz de hacer todas las locuras menos esa, quizá -habría dicho usted si se lo hubieran preguntado- porque es la única que cometen la mayoría de los mortales. Y ya ve usted, después de 28 años muerto, alguien quiere acabar con su exclusividad.
     Personalmente, me entristecen estas cosas, que serán muy legales, no lo dudo, pero ponen de relieve que no todo lo legal es justo. Los muertos no piensan, no hablan, no deciden, y tomar estas decisiones sin conocer su voluntad me parecen un atropello contra alguien que no puede defenderse ni para bien ni para mal. ¿Y qué le voy a contar del bochorno que he sentido cuando los medios de comunicación han informado al detalle del proceso de exhumación? Con puntos y comas han contado al mundo cómo estaba su bigote, el número de piezas dentales que le han extraído, que por cierto, ¿tendría ya alguna suya?, porque a la edad que murió, no es lo más normal, restos de uñas, de pelo, tibias, peronés y no sé cuántos huesos más. Me parece algo tan macabro que ningún hijo permitiría que estas cosas se hicieran con su padre. Con esto, sobra aclarar, que ni creo ni dejo de creer que usted sea o no sea el padre de esta señora, simplemente pienso que los argumentos en los que ha basado la denuncia para reclamar sus derechos de hija legítima no son los más apropiados para que haya sido admitida a trámite por el juzgado correspondiente. Al parecer, tome nota del culebrón, siendo usted muy joven, tuvo una aventurilla con una jovencita que trabajaba de doméstica en casa de una vecina. La chica en cuestión quedó embarazada, y aunque por aquellos días era un problema ser madre soltera y usted no era quien después fue, a nadie dijo quién era el padre de la criatura. Tuvieron que pasar muchos años para que se lo confesara a una amiga. La amiga que guardaba el secreto se lo reveló a su supuesta hija después de morir su madre, y cuando ya hacía años que la amiga había muerto también, la buena señora, segura de que es usted su verdadero padre, quiere llevar su apellido, recibir sus títulos y no nos engañemos: pillar parte de su dinero, porque si usted hubiera sido un barrendero del municipio de Figueras, por muy hija suya que fuera, ni para correrlo a escobazos, habría reclamado la escoba.
     Lo siento, señor Dalí, pero tengo que terminar dándole un disgusto monumental: diga lo que diga la ciencia y decidan lo que decidan los tribunales ya no puede presumir usted de ser el único que hacía locuras sin estar loco.

COSAS DE GARIPIL

¡Hola! ¿Cómo va el verano? Quizá pasando unos días en la playa, quizá disfrutando de las fiestas del pueblo, quizá en tu lugar habitual, aprovechando las altas temperaturas para ir a la piscina, a jugar al parque con tus amigos de siempre, a practicar algún deporte y es posible que hasta trabajando porque no han llegado las vacaciones, pero seas niño o seas adulto y hagas lo que hagas, lo importante es hacerlo con ilusión, y como siempre hay unos minutos para leer, te dejo este cuento.

          El Rosario de los cuentos              

          Cuarto Misterio: El capote de ida y vuelta

     Aquel gélido día de finales de enero, el campesino Esteban se levantó antes de acostarse la luna, sacó del dorado catre de los sueños a su hijo de ocho años recién cumplidos, lo cogió de la mano y en la cuadra ensilló el borrico más ligero y lozano que tenía. “Tienes que acompañarme a la ciudad, a llevar a mi padre al asilo -le dijo en tono de sermón, a la tenue luz del candil-. Lo que ayer se gastó el abuelo en ayudarme a vivir con dignidad, hoy debo gastármelo yo en ayudarle a morir a gusto. Y quiero que veas lo generoso y agradecido que soy con él, para que mañana, cuando los años me tornen viejo, tú lo seas igual conmigo". Y el niño bajó sus adormilados ojos y dijo "amén".
     El campesino arreó el burro para salir a la calle. De la casa salió su mujer envuelta en una bata de paño oscuro, con el moño deshecho y prestándole de bastón un brazo al abuelo. "Le he metido tres mudas, seis moqueros, un par de toallas, otro de servilletas, sábanas de quita y pon, unas zapatillas de invierno y otras de verano -dijo entre los aplausos de su conciencia mientras le entregaba la alforja de viaje-, y como lleva boina, pantalones, chaqueta y zapatos nuevos, por muchos años que viva, estará vestido hasta que muera".
     El matrimonio ayudó al anciano a subirse al pollino. Tenían por delante un apretado racimo de horas y un camino de piedras y cuestas. Hacía frío, mucho frío, tanto que al intentar expresarlos, los pensamientos morían. Y en la soledad de la noche sólo el silencio gritaba. El campesino se quitó el capote de viaje y se lo puso a su padre. "Este capote fue y vino con mi abuelo de todos los viajes que hizo a lo largo de su vida. Cuando pasó a ser suyo, lo mismo ocurrió. Desde que yo lo recibí de sus manos, de todos ha ido y ha venido conmigo. Pero de éste, sólo irá, volver, no volverá. Prefiero tener que viajar yo a cuerpo, antes de que a cuerpo tenga que dar usted sus paseos -le dijo mientras cogía el farol de cuatro caras que para disipar la oscuridad le ofrecía su mujer-. Y si antes de separarnos para siempre quiere algo más de mí, sólo tiene que tocar en mis oídos las campanas de sus deseos. No hay ni deber ni placer mayor para los hombres de bien que hacer felices a sus padres". Y tirando de las riendas del animal puso en marcha la caravana que sin inmutarse cerraba su hijo.
     Al pasar por la ermita del pueblo, el anciano dijo a su hijo:
      —Quiero un cirio.
     —¿Un cirio? ¿Para qué?
     —Para encendérselo a Santa Bárbara cuando el  diablo mande las tormentas, para que con sus benditas manos las eche a tiempo de tus sembrados.
     Y el campesino Esteban entró en la iglesia, cogió un cirio y lo metió en la alforja de su padre.
     En el ecuador del camino, el anciano dijo a su hijo:
     —Quiero dos ramas de encina.
     —¿Dos ramas de encina? ¿Para qué?
     —Para que cuando se me acaben los días que Dios me ha dado me pongan en la tumba una cruz de madera de mi tierra.
     Y el campesino Esteban cortó de una encina dos ramas de las más rectas, las
deshojó de sus hojas y las metió en la alforja de su padre.
     Al pasar por la última alameda, el anciano dijo a su hijo:
      —Quiero un jilguero.
      —¿Un jilguero? ¿Para qué?
     —Para mandarlo por las noches a la cabecera de mi nieto, a que le cuente los cuentos que para que se duerma le cuento todos los días.
     Y el campesino Esteban se metió entre los árboles, cogió un nido de jilgueros y puso el más bello de todos en las manos de su padre.
     Al atardecer llegaron al asilo del Dulce Final. El campesino se acercó a la puerta y al llamador le entraron las prisas. Dos blanquísimas, menudas y diligentes monjitas salieron a recibirlos: sor Caridad de los Abandonados y sor Consuelo de los Olvidados. El anciano se santiguó y se cruzó los brazos sobre el corazón, como para defenderse, como para despistarse... como para esconder entre ellos su enjuto cuerpo. Y en el tejemaneje el jilguero abrió las alas y recobró su libertad.
     —Acaba usted de entrar en su verdadera casa -le dijo sor Caridad con una sonrisa, tomándole suavemente una de las manos.
     —Y de conocer a su auténtica familia -añadió sor Consuelo más sonriente todavía, tomándole cariñosamente la otra mano.
     Y conduciéndolo por un laberinto de desangelados pasillos le mostraron la alcoba con luz eléctrica, el comedor con manteles en las mesas, la sala de estar con ventanas a la calle, el baño con agua corriente, la capilla con una Virgen de los Desamparados en el altar mayor, el jardín bordeado de adelfas… y junto a las habitaciones de las monjas, la impecable y pálida enfermería.
     —La madre abadesa es doctora -dijo sor Caridad- y hace milagros con los enfermos.
     —Y las demás hermanas, enfermeras, lavanderas, cocineras... -añadió sor Consuelo- y por encima de todo, hijas de los ancianos.
     Finalmente se dirigieron todos a la sala de despedidas. Antes de alcanzar la puerta interior, en el último cambio de pasillo, se tropezaron con tres asilados: un hombre y dos mujeres. "¡Uno nuevo, uno nuevo!", gritó él con un chorro de voz gangosa, y parándose ante ellos empezó a golpear el suelo con la cachava. Ellas, cual polluelos perdidos que reconocen a lo lejos las plumas y el cacarear de su gallina, se acercaron también. "¡Vete, vete! -aconsejaba el hombre al anciano recién llegado- Aquí nadie viene a ver a los vivos, todos vienen a ver a los muertos. Y es tan triste recibir visitas cuando ya no puedes atenderlas...” "¡Llévame a mi casa, llévame con los míos!
 -imploraba una de las mujeres al campesino Esteban- Les he escrito muchas cartas para que vengan a buscarme, pero escribo tan mal que no me entienden. Y sor Auxilio de los Desvalidos me riñe cuando le pido que les ponga cuatro letras por mí”. "¡Quédate con nosotros, quédate! -suplicaba la otra al indiferente hijo del campesino-
 Aquí no hay niños, sólo hay abuelos. Y es tan aburrido contar adivinanzas a quien conoce las soluciones..." Sor Consuelo soltó bruscamente al anciano, alzó su voz avinagrada y dando unas palmadas de sargento gritó: "¡A dormir, a dormir! ¿No les tengo dicho que en cuanto se acuesta el sol el diablo se levanta y viene a quitarles el alma a los viejos que andan por los pasillos para llevársela con él al infierno?" Los asilados corrieron a apiñarse junto al niño, como esperando que su intervención los salvara del diablo y de la monja. Pero sor Consuelo se fue hacia ellos con los brazos abiertos, los despegó de su lado con suaves empujoncitos, y conduciéndolos hacia el pasillo opuesto, les repitió dulcemente: "A acostarse, a acostarse. Dios Nuestro Señor está cantando una nana para que se duerman sus Jesusitos". Y mientras ellos se alejaban pisando lentamente las breves flores de su ilusión, ella, cual ágil y mansa paloma, volvió al palomar abandonado.
     —Disculpe - dijo al campesino mientras se hacía de nuevo con la mano de su padre-. Los viejos se vuelven niños, y como a los niños hay que tratarlos.
     —Claro, sor, claro -le sonrió sor Caridad-, con amor, con firmeza, como usted lo ha hecho ahora, como todas lo hacemos siempre.
     Entraron todos en la sala. La bombilla parpadeó nerviosa, como dudando entre si encenderse o apagarse. Al fin optó por brindarles su luz. Era una estancia amplia con una planta en cada esquina, todas de hoja perenne, todas brillantes de mimos. Las monjas sentaron al anciano en el único sillón que había y ellas lo hicieron en los brazos de éste. Sobre sus cabezas predicaba con el ejemplo un cuadro de la Virgen María junto al lecho de sus ancianos padres San Joaquín y Santa Ana. "El amor que te dieron en la niñez -pedía una inscripción- devuélveselo en la vejez". El anciano exhaló un suspiro que impregnó el ambiente de impaciencia.
     —Aquí estará como en el cielo -le dijo sor Caridad.
     —Y se sentirá como entre ángeles -añadió sor Consuelo.
     El campesino Esteban soltó la alforja a los pies de su padre, extrajo de la cartera un manojo de billetes y lo puso en la mano de sor Caridad.
     —Lo que no precisen gastar en él -dijo en plural-, gástenlo en los demás. No todos los padres tienen la fortuna de tener un hijo como yo.
     Y dirigiéndose a él, añadió:
     —Si desea algo más de mí, me queda un minuto para complacerlo.
     —Me basta y me sobra con un segundo -masculló el anciano masticando las palabras, como dudando entre tragárselas o arrojarlas-. Bésame las barbas con el mismo gusto que yo te besaba las babas.
     —Lo siento, lo siento -masculló el campesino entre dientes mientras retrocedía unos pasos-. Las babas ríen cuando alguien las besa, las barbas, lloran. Y no hay nada más terrible que un hijo haga llorar a un padre.
     Y sin dejarse deslumbrar por las lágrimas que brillaban en sus ojos, hizo una reverencia a las monjas, dio media vuelta, cogió a su hijo de la mano, y ambos se dirigieron a la salida.
     —Ahora mismo le dará sor Mercedes de los Hambrientos unas sopas bendecidas que le resucitarán todo el cuerpo -decía sor Caridad al abuelo mientras le secaba un ojo con el revés de su mano.
     —Eso, eso -añadía sor Consuelo secándole el otro con idéntica seda-. Y después le dará sor Clara de los Caminantes un baño de agua bendita que le resucitará todo el alma.
     Pero antes de alcanzar la puerta, el niño se soltó de su padre, deshizo lo andado a zancadas, y como impulsado por el demonio, empezó a quitarle el capote al anciano.
     —Si usted lo heredó de su padre, si mi padre lo heredó de usted, se pasme o se muera de frío, yo debo heredarlo de él -repetía enérgicamente entre tirón y tirón mientras su víctima, fingiendo rabia y dolor, se deshacía en ayes, ruegos y maldiciones y le facilitaba el atraco.
     —Dios castiga a los malos nietos con malos sueños -decía sor Caridad intentando asirle un brazo.
     —Y a los malos hijos, con malos tiempos -añadía sor Consuelo luchando por atraparle el otro.
     Pero el niño las frenó a manotazos, a codazos... se hizo con el capote y corrió hacia su padre que lo reclamaba fuera de sí.
     —He sembrado trigo y he recogido paja -Se lamentó-. ¿Por qué le has quitado el capote a mi padre?
     —Porque me corresponde y lo necesito para abrigar al mío cuando antes de lo que espera se me vuelva viejo y venga a traerlo al asilo.
     Y el campesino Esteban inclinó la cabeza ante su hijo, cogió a su padre, y con capote y sin dinero, los tres volvieron a casa.

     María Jesús Sánchez Oliva

        Relación de libros publicados por mi autora: María Jesús Sánchez Oliva. Pero antes quiero recordarte que por ser el primero de sus libros me ha distinguido con este espacio en su blog del que me siento tan orgulloso como responsable.
    Garipil-1995.
    Reseña: Garipil es un semáforo. Nace con una idea en la cabeza: decir a la sociedad que las máquinas como él nacen para estar al servicio del hombre, para ayudarle en todas las tareas que tiene que realizar, para hacerle la vida más cómoda, pero en ningún caso para suplirlo. Su mensaje es tan aconsejable para niños como para mayores.
    Letanías-1999.
    Reseña: Letanías es una colección de historias breves pero completas. El libro ideal para los que quieren leer pero les falta paciencia para enfrentarse a libros con muchas páginas. Algunos de los relatos han sido premiados en distintos certámenes literarios.
    El rosario de los cuentos-2003.
    Reseña: En los primeros años de la posguerra española, en un pueblo de Castilla, un cura de la época es incapaz de encauzar a sus feligreses por el camino recto a través del Santo Rosario, como era costumbre. Ante su fracaso decide transformar cada misterio en un cuento. El resultado son quince cuentos para niños de distintas edades. Cada cuento está ilustrado con una viñeta alusiva a la época. Este libro obtuvo el tercer premio en el Concurso de Cuentos Tiflos en su edición de 1996.
    Cartas de la Radio-2007.
    Reseña: Cartas de la Radio es una colección de cartas o artículos de opinión escritas y leídas en un programa de radio por María Jesús Sánchez Oliva durante cuatro años. Las cartas van dirigidas a políticos, ciudadanos de a pie, víctimas del terrorismo, instituciones, asociaciones, etc, y no pocas nos llevan a acontecimientos que siguen vivos en nuestra memoria.
    Cuentos de la Cigüeña (Soles y Lunas)-2014.
    Reseña: Son doce cuentos escritos en verso con los que las mamás –y los papás- disfrutarán leyéndoselos a sus hijos y los niños aprenderán a amar la poesía a la vez que los cuentos.

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