sábado, 1 de abril de 2017

PORTADA

 Queridos lectores: Acaba de salir el número 49 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo.

    Te recuerdo que puedes ser uno de mis corresponsales. Para esto basta con que envíes tus crónicas a: mjsanchezoliva@gmail.com, poniendo en el asunto “30 días” y en el mensaje el lugar de procedencia.

    NOTA IMPORTANTE

    Algunos lectores de este periódico, sobre todo los que trabajan con revisores de pantalla, se quejan de que no pueden poner comentarios. Esto puede deberse a varias cosas: problemas con Internet, cambios en la página de Blonger, falta de accesibilidad en algunas opciones… De todos modos, si quieres que tus comentarios aparezcan en cualquiera de las secciones, puedes enviarlos al correo electrónico del blog y aparecerán. Es el siguiente:

    mjsanchezoliva@gmail.com

    También la puedes localizar visitando el enlace Página de Perfil.  

    CONTENIDO

    LA VITRINA: Hoy nos visita la poetisa Gloria Fuertes y dos escritores importantes: Julia Navarro y Mario Vargas Llosa.  
    MESA CAMILLA: ¿Quiénes son los mayores enemigos de las mujeres? Reflexión.
    CAJÓN DE SASTRE: En estos días de Semana Santa muchas mujeres procesionarán ataviadas con mantilla negra y está bien que recordemos el origen de esta prenda tan española.
    EL ÁLBUM DE LA Lengua: Origen de una expresión que seguimos utilizando.
    LA BUTACA: Parece un niño de diez años, pero es un ángel de la guarda.
    CARTA a… Mélanie Ségard
    COSAS DE GARIPIL: Poema incluído en el libro “Cuentos de la cigüeña”.

    Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón.

    Volveremos a encontrarnos en el próximo número.

    María Jesús. 

    Seguidores de Honor:
    Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012.
    Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012.
    María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013.
    Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015.

LA VITRINA

POESÍA

    Gloria Fuertes nació en 1917 y murió en 1998. Este año se celebra el cien aniversario de su nacimiento. Aunque se la conoce como la poeta de los niños, también escribió poesía de adultos. En este poema nos cuenta su vida.

Gloria Fuertes nació en Madrid

a los dos días de edad,

pues fue muy laborioso el parto de mi madre

que si se descuida muere por vivirme.

A los tres años ya sabía leer

y a los seis ya sabía mis labores.

Yo era buena y delgada,

alta y algo enferma.

A los nueve años me pilló un carro

y a los catorce me pilló la guerra;

A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.

Aprendí a regatear en las tiendas

y a ir a los pueblos por zanahorias.

Por entonces empecé con los amores,

-no digo nombres-,

gracias a eso, pude sobrellevar

mi juventud de barrio.

Quise ir a la guerra, para pararla,

pero me detuvieron a mitad del camino.

Luego me salió una oficina,

donde trabajo como si fuera tonta,

-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.

Escribo por las noches

y voy al campo mucho.

Todos los míos han muerto hace años

y estoy más sola que yo misma.

He publicado versos en todos los calendarios,

escribo en un periódico de niños,

y quiero comprarme a plazos una flor natural

como las que le dan a Pemán algunas veces.

        NOVELAS

    Título: “La fiesta del Chivo”.
    Autor: Mario Vargas Llosa.
    Reseña: En La Fiesta del Chivo asistimos a un doble retorno. Mientras Urania Cabral visita a su padre en Santo Domingo, volvemos a 1961, cuando la capital dominicana aún se llamaba Ciudad Trujillo. Allí un hombre que no suda tiraniza a tres millones de personas sin saber que se gesta una maquiavélica transición a la democracia. Vargas Llosa (Premio Nobel de Literatura 2010),  relata el fin de una era dando voz, entre otros personajes históricos, al impecable e implacable general Trujillo, apodado el Chivo, y al sosegado y hábil doctor Balaguer (sempiterno presidente de la República Dominicana). Con una precisión difícilmente superables, este peruano universal muestra que política puede consistir en abrirse camino entre cadáveres, y que un ser inocente puede convertirse en un regalo truculento.

    Título: “Historia de un canalla”.
    Autora: Julia Navarro.
    Reseña: Esta es la historia de un verdadero canalla que ni ante la muerte se arrepiente de serlo. El protagonista, con absoluta indiferencia, comete todas las canalladas imaginables: engañar, manipular, difamar, traicionar, provocar dolor, acabar con sueños y esperanzas, chantajear a quienes más le ayudan… Ni por interés hace algo que pueda calificarse de bueno. Quizá por esto la novela no ha tenido las mismas críticas que todas las de su autora, hay lectores que no admiten que estos personajes no cambien al final o reciban su merecido, pero existen y Julia Navarro lo retrata como solo ella sabe hacerlo: muy requetebién.

MESA CAMILLA

¿Quiénes son los mayores enemigos de las mujeres?

    El primer día de marzo, en vísperas del Día de la Mujer Trabajadora, el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke, nos felicitó justificando que nuestros sueldos sean inferiores a los de los hombres porque, según él, somos menos inteligentes. Las mujeres, además de indignarse, se sorprendieron. ¿Por qué?
     Es normal que este buen hombre, por llamarlo de alguna manera, piense así. Su mujer, que no sé si la tiene pero seguro que sí, porque un político sin mujer, fija o interina, eso es lo de menos, es como un mueble sin una figurita de porcelana, muy inteligente no puede ser para haberse unido a él. Y si se fija en sus compañeras de trabajo, mejor dicho, de la política, botones de muestra que expliquen sus palabras nos sobran en España: tenemos alcaldesas, diputadas y directoras de todo que han llegado a sus cargos de la mano de sus maridos; ministras cuyos maridos les dejan coches de lujo a la puerta de casa sin que mengüe su cuenta bancaria y no saben ni cuándo, ni cómo ni quién lo ha pagado; infantas que firman los papeles que sus maridos les ponen delante de los ojos y no se enteran de que se trata de una estafa… y para qué seguir.
     Lo que sí sorprende es que termine el mes y ninguna de sus compañeras haya pedido su dimisión y no parar hasta conseguirlo, sin duda porque esto de que los salarios de las mujeres en igualdad de condiciones sean inferiores a los de los hombres se aplica en la empresa privada, no en las administraciones públicas y mucho menos en los cargos políticos, de lo que se desprende, y es hora de que empecemos a decirlo, que los mayores enemigos de las mujeres, no son los hombres, como hasta ahora se ha dicho, son las propias mujeres.

CAJÓN DE SASTRE

LA MANTILLA.

    La voz «manto» es una de las palabras más antiguas utilizadas en lengua castellana, y de ella derivó, como diminutivo suyo, el término «mantilla», de modo que en el siglo XVII, el Maestro Correas, en su Vocabulario de Refranes de 1627, anota: «Lo que te compón, besa y pon: La moza galana, la mantilla en par de la saya».
    La mantilla es un acortamiento del manto, prenda usada desde antiguo, sin que se conozca bien la circunstancia o el momento de su nacimiento. Sin embargo, es seguro que la prenda en cuestión nació en España no antes del siglo XVI. La palabra misma es de mediados de aquel siglo, adoptada luego por franceses e italianos.
    Como muestra el extremeño Maestro Gonzalo Correas, es prenda que gozó de favor en tiempos de Cervantes, siendo usada tanto en el campo como en la ciudad. La mantellina, o manteo de medio cuerpo, era por lo general de paño y telas recias. Viudas y dueñas, es decir: solteronas, vestían mantilla negra que llegaba hasta la mitad de la espalda. No fue, sin embargo, prenda de respeto; en parte porque dieron en adoptarla mujeres de vida airada, es decir: aquellas cuyas vidas transcurrían a la intemperie moral, al aire de la calle. En unos versos de Francisco de Quevedo, donde se habla de forma burlesca del ambiente madrileño de su tiempo, las mujeres públicas la visten, mientras que las señoras de calidad seguían utilizando el manto con capuchón para ir de casa a la iglesia, único trayecto permitido a la mujer decente, y esto acompañada de doncella. Que la mantilla se consideró prenda frívola lo muestra también Juan de Zabaleta en su Día de fiesta, comedia de costumbres del siglo XVII, donde describe a la mujer ligerita de cascos diciendo que lleva los hombros descubiertos, y también la garganta, a la par que adorna con lazos y flores su cabello, y con mantilla de bayeta blanca prendida al moño, dejando el rostro al aire.
    A partir del siglo XVII otras capas sociales imitaron su uso, confeccionándose mantillas de paño de seda de color turquí con ribetes de terciopelo verde; también se veían mantillas de tul o de encajes, sin que faltaran las bellísimas mantillas de blondas. A lo largo del reinado de Carlos III, se generalizó su uso entre las mujeres del pueblo, ya que las damas encopetadas no podían vestirla encima de los tocados de plumas y cofias, perifollos de moda entre las de aquella clase.
    Fue la figura de la maja, mujer castiza, engalanada y rumbosa, la que más hizo por la mantilla, tanto que la misma reina doña María Luisa, esposa de Carlos IV, es pintada por Francisco de Goya vistiendo la prenda. En aquel tiempo la mantilla había pasado a ser prenda alegre y juvenil, ya que las viejas seguían llevando el manto, y las viudas preferían las tocas. Las jóvenes, tanto casadas como solteras, paseaban airosas sus mantillas de laberinto blancas, con encajes; y las majas lucían las de terciopelo o de seda. La mujer trabajadora, modistillas y criadas, llevaban mantilla de franela o paño terciado, cuando no de tafetán, que alternaban con las de bayeta en tiempo lluvioso.
    En el siglo XIX, la mantilla se tornó una prenda multicolor: una tira ancha y larga con guarniciones de tela de colores, picos, madroños y lacerías que resaltaban la belleza del rostro. Con las mantillas de seda blanca, competían las de encaje de bolillos, que a mediados del siglo pasado terminaron por substituir a todas las demás. Nuestras madres y abuelas ya vestían las famosas mantillas de blonda de Almagro que deben andar todavía entre los cajones de la cómoda.
    Las señoras de calidad se mostraban reacias a la mantilla: preferían la capota. Y a partir de la revolución de 1868, la moda del sombrero amenazó seriamente la existencia de la mantilla, que quedó como prenda ritual para acudir a lugares tan españoles como los toros o la iglesia. Pero no fue así en las ciudades pequeñas, donde las elegantes abandonaron el sombrero francés para lucir la mantilla.
Un historiador de la moda, Davillier, escribe que las cortesanas del entorno isabelino preferían la mantilla a los atavíos banales que llegaban del extranjero. No en vano Isabel II es la Reina Castiza. La copla lo exponía de esta manera:
    Con la sarga malagueña
más golpe doy en Sevilla
que toita una señora
con sombrero y japalina.
 
    El mantón de Manila substituyó a la mantilla en el gusto de las mujeres por este tipo de prendas. Mantillas, chales y pañoletas, adornadas con motivos bordados, Piezas parecidas todas ellas al mantón, que habían sido tradicionales en España hasta mediados del XIX. El famoso mantón, importado desde las Islas Filipinas, todavía colonia española, era una prenda mucho más llamativa. Su riqueza decorativa de flores y aves exóticas, había sido puesta de moda por corrientes artísticas de finales de siglo, como el Modernismo, que se inclinaban hacia el gusto oriental. Sea como fuere, con el mantón de Manila se uniformó la moda de este tipo de prendas. No hubo espectáculo público ni privado, desde las verbenas a las procesiones, desde las bodas a los bautizos, desde las visitas sociales a la concurrencia callejera, donde no estuviera presente el mantón de Manila… que no era de Manila, sino de la ciudad china de Cantón. El Maestro Bretón, autor de La verbena de la Paloma, lo llamó «vestido chinés». Con el mantón triunfaba un heredero de la mantilla. Ambos se hundieron ya en el olvido, en esta época nuestra donde nadie piensa en cubrir con elegancia el cuerpo de la mujer, sino en todo lo contrario.

EL ÁLBUM DE LA LENGUA

Ser más feo que Picio

    Utilizamos la expresión "ser más feo que Picio" cuando nos referimos a alguna persona que es extremadamente fea.

    Su origen se encuentra entre finales del Siglo XIX y principios del XX, cuando Francisco Picio, un zapatero natural de la localidad granadina de Alhendín (España) fue condenado a muerte.

    No se sabe a ciencia cierta cuál fue el delito del que le acusaron, pero fue condenado a muerte, y justo en el momento que se encontraba a punto de recibir el castigo le comunicaron que su pena había sido revocada.

    Picio quedó en libertad por tanto, pero debido a la impresión que le produjo el estar tan cerca de la muerte su cuerpo empezó a transformarse.

    Se le cayó todo el pelo (cabeza, cejas, etc.) y le empezaron a salir bultos y quistes por la cabeza y la cara, que deformaron su fisionomía de forma atroz.

    Su aspecto cambió ostensiblemente, llamando la atención de todas las personas que se cruzaban con él.

LA BUTACA

Un pequeño ángel de la guarda.

    Un niño de 10 años salva a su padre tras sufrir un síncope en su casa de Mieres.

    Manuel Rodríguez practicó el boca a boca a su progenitor, le puso de lado para 
evitar que se ahogara y avisó a los servicios de emergencias
    carmen m. basteiro    mieres del camino   26.03.2017 | 17:50.

    Manuel Rodríguez Muñiz es el niño de la guarda. Con sólo diez años, y sin que 
nadie se lo haya enseñado, sabe cómo salvar una vida. Fue una suerte que 
estuviera en casa cuando su padre, también Manuel Rodríguez, sufrió un síncope y 
perdió el conocimiento. "Manu, Manu? me muero", fue lo único que pudo decir 
antes de caer al suelo. El chaval reaccionó rápido: le hizo el boca a boca, 
comprobó que respiraba y le colocó de lado. Nunca ha ido a un curso de primeros 
auxilios, dice que lo ha aprendido en la serie "Centro Médico". Desde casa de 
una vecina llamó al 112 y fue muy claro: "Necesito una ambulancia, mi papá está 
muy malo". Ahora ya está mejor, recuperándose en el hospital. Cuenta los días 
para poder abrazar a su hijo. A su niño de la guarda.

    Hay pocos detalles que se le escapen a Manuel Rodríguez Muñiz. Tiene los ojos 
grandes y los mueve inquieto, como si quisiera verlo todo de golpe. Cualidad que 
acompaña de una criba para quedarse sólo con lo importante. Sabe que su madre, 
Olivia Muñiz, trabaja a una hora de casa y quiere estar preparado para todo. "De 
muy pequeño ya se sabía mi número de móvil, sin que nadie se lo hubiera pedido", 
explica ella. Lo anotó en un papel, que pegó en la estantería de su habitación, 
y también escribió "ambulancia 112".

    Es precavido, aunque nunca antes se había enfrentado a una emergencia como la 
del otro día. "Papá estaba viendo la tele y, de repente, se apoyó en el 
reposabrazos del sofá y cayó al suelo", relata, aún con un poco de susto en el 
cuerpo. Su padre, desde el hospital, continúa la historia: "Sentía un dolor muy 
grande, tan grande que me quitaba el conocimiento. Sólo acerté a decir 'Manu, 
Manu? que me muero'. Hace poco que sufrí un ictus y tenía miedo de que fuera lo 
mismo". Ahora sabe que estaba padeciendo un síncope derivado de una dolencia en 
la espalda. Ataques que pueden transcurrir acompañados de otros síntomas, como 
vómitos. Así que la idea de colocarlo de lado fue la mejor que el pequeño pudo 
tener.

    "En el cole no nos han enseñado todavía RCP (Reanimación Cardio Pulmonar), pero 
yo lo aprendí en 'Centro Médico', una serie que veo a veces con Matías (un 
amigo)", señala. También sabía que debía colocar la lengua del paciente. Su hijo 
salvándole la vida. Es el último recuerdo de Manuel Rodríguez antes de perder el 
conocimiento por completo. Cuando lo recuperó, escuchó al niño hablando con los 
sanitarios: "¿Seguro que es a tiempo? A ver si vais a llegar tarde y se muere mi 
papá".
Un héroe con temple: El chico fue un auténtico héroe mientras el papá estaba sin consciencia. Llamó a su madre y le explicó la situación: "Me dijo que el padre estaba en el suelo y que lo había colocado para que no se ahogara. Yo le respondí, muy nerviosa, que tardaría una hora en llegar a casa y que tenía que llamar a la vecina para que avisara al 112", relata Olivia Muñiz. Así que Manuel se aseguró de que su padre estaba en la posición correcta y corrió a la puerta de al lado. Y tomó las riendas de la situación: "Yo llamé a la ambulancia, porque estaban todos muy nerviosos". "Bárbara (su vecina) me ayudó para dar la dirección y eso", añade. No pudo ir en la ambulancia, así que se quedó en la casa de los vecinos. Lo que sí hizo, fue asegurarse de que su madre viajaba tranquila hasta el hospital. Volvió a llamarla: "Tranquila, mamá. Papá respira". Un comportamiento ejemplar que llamó la atención de los responsables del Centro de Coordinación de Emergencias del 112-Asturias. Al día siguiente, se pusieron en contacto con los voluntarios de Protección Civil para que el chaval pudiera visitarlos y conocer la labor sanitaria más de cerca. Aficionado al hockey: "Estamos encantados con este chico, es un ejemplo para todos. Siguió el protocolo a la perfección", afirma Vicente Ortega, responsable de Protección Civil de Mieres. Los voluntarios le enseñaron los vehículos de atención de emergencias y le prometieron que irán a su colegio, el Prau Llerón-Clarín, para ofrecer un curso de RCP. El niño está deseando contarles la hazaña a sus compañeros. "Lo mejor es que ahora papá ya se está poniendo bien", señala, después de contar la historia. Dice su madre que es intranquilo y "un niño de su edad". "Pero, cuando tiene que responder, responde", añade, orgullosa. Aunque el susto fue grande, ya ha recuperado su rutina. Y lo que más le gusta es el entrenamiento de hockey: "Juego porque me gusta mucho, no para ganar". ¿Quiere hacer carrera deportiva? Todavía no lo sabe. Está entre el deporte, la música y la química. Aún no tiene clara su vocación, pero sí está claro que tiene madera de héroe. Noticia enviada desde Oviedo por un lector de 30 días.

CARTA A...

Querida Mélanie:

    Como todos los jóvenes, tenías un sueño: ser presentadora de televisión. Si en tu caso ya era difícil acceder al mercado laboral, eligiendo una profesión como esta, lo hacía poco menos que imposible, y todo esto por ser diferente, que dicen los iguales, porque digo yo que si vosotros sois diferentes, ellos, por lógica, son iguales, es decir, síndrome de Down, sin más etiquetas, que a las personas no hay que marcarles el precio, lo indican sus hechos, y en tu caso, está claro que es alto: vales mucho.
    Consciente de las  trabas que encontrarías, en lugar de enviar curriculums a todas las cadenas de tu país, solicitaste apoyos a través de tu página web.  El resultado fue sorprendente; de los cien mil que necesitabas, pasaste a los doscientos mil. Ante la reacción de los ciudadanos, una de las cadenas de televisión francesas te ha contratado para dar el parte metereológico, y estás encantada. ¡Enhorabuena!
    De todos modos, aunque celebro tu felicidad, hay algo en todo esto que me disgusta. Si a los iguales se les pide para trabajar títulos, experiencia, exámenes, ¿por qué a ti se te exigen apoyos sociales? De momento no me respondo. Prefiero que sigas pensando que la gente es así de coherente, que esa cadena de televisión no te contrata para captar espectadores predicando solidaridad, que los mismos que te han catapultado a la pequeña pantalla, no cambien de canal para saber si llueve sin abrir la ventana. No es cuestión de amargar tu sueño cuando acaba de hacerse realidad.
    
     Suerte. 

COSAS DE GARIPIL

¡Hola! No lo parece, pero estamos en primavera, la estación de las fiestas, la estación de las flores, la estación de la poesía, y en vísperas del paréntesis vacacional de Semana Santa. Nuestros niños tienen por delante unos días sin deberes, sin exámenes, sin madrugones o lo que es igual: sin excusas para no abrir un libro. Por esta razón hoy me niego a leerles yo, prefiero que sean ellos quienes lean para mí. ¿Os parece bien este poema? Gracias. 

    EL AS DE LOS ANIMALES 

    Moquitos era el as de los animales. 
Los imitaba tan perfectamente 
que, si le daba por rugir en casa, 
los vecinos se encerraban con llave 
convencidos de que era un león 
que se había escapado del zoológico. 
    Fue lo primero que aprendió en la vida. 
“¿Cómo hace el lobo?”, decía su madre. 
“¡Aaa-uuuuum! ¡Aaa-uuuuu! ¡Aaa-uuuuum!”, añadía su padre. 
Y el niño aullaba que se las pelaba. 
Tan bien se le dio que igual era un pez, 
que un caballo, una mariposa o un oso. 
    Cuando iba con sus padres de visita, 
o cuando estas llegaban a su casa, 
hacía y deshacía las tertulias. 
“¿Cómo hace el toro?”, decía cualquiera. 
“¡Muuuuu! ¡Muuuuu! ¡Muuuuu! ¡Muuuuu!”, respondía Moquitos. 
Y entre aplausos seguían los demás. 
 “¿Cómo hace el murciélago?”. 
“¡Qui! ¡Qui! ¡Qui!”. 
“¿Y el perro, cómo hace el perro?”. 
“¡Guau! ¡Guau! ¡Guau!”. 
“¿Y el grillo, cómo hace el grillo?”. 
“¡Cri! ¡Cri! ¡Cri!”. 
“¿Y la rana? ¡A ver! ¡A ver!”. 
“¡Croa! ¡Croa! ¡Croa!”. 
“Y ahora el cerdo. ¡A ver el cerdo!”. 
“¡Ñoinc! ¡Ñoinc! ¡Ñoinc!”. 
“Y ahora la cigüeña”. 
“¡Croot! ¡Croot! ¡Croot! ¡Croot! ¡Croot!”. 
    Tantos aplausos recibía siempre 
y tanto, tanto, tanto le halagaban 
que todo su afán era conseguirlos. 
“Vete a por el pan”, decía su madre. 
Ya en la puerta de la panadería 
pulsaba el timbre y decía: “¡Miau! ¡Miau!”. 
“Pasa, gatito, pasa”, le decían. 
Entraba como los gatos: maullando. 
La clientela le cedía la vez, 
los panaderos le daban el pan, 
dejaba el dinero en el mostrador 
y con otro “¡miau, miau!” se despedía. 
“¡Cua! ¡Cua! ¡Cua! ¡Cua!”, saludaba en la calle. 
“Hola, patito, hola. ¡Cuánto has crecido!”. 
“¡Pio!, ¡pio!, ¡pio!”, decía al salir del súper. 
“Adiós, pollito, adiós”, lo despedían. 
Antes de irse a la cama decía: “¡Ii! ¡Ii!”. 
Y “Hasta mañana, delfín”, le decían. 
Ante un grupo de mucha gente “¡Bzzzzz, bzzz…!”, 
zumbaba como las moscas al sol 
y todos se rascaban la cabeza 
fingiendo espantarlas con pavor, 
y Moquitos dejaba de ser mosca 
para empezar a ser un moscardón. 
    Pasaron los años y fue al colegio. 
Tras sentar a cada cual en su sitio, 
dijo la profe: “¿Qué sabéis hacer?” 
“¿Yo?, las vocales”, respondió una niña. 
“¿Yo?, escribir mi nombre”, respondió un niño. 
Y siguió la rueda dando la vuelta. 
“Yo, los números desde el uno al diez”. 
“Yo, pintar los colores del arco iris”. 
“Yo, de memoria todos los planetas”. 
“Yo, jugar al corro, cantar, bailar…” 
Moquitos se puso en pie de un respingo, 
estiró el cuello cuanto pudo y dijo: 
“Y yo el burro: ¡Brrr-brrr!, ¡brrr-brrr!, ¡brrr-brrr!, ¡brrr!, 
y la vaca lechera: ¡Muuu!, ¡muuu!, ¡muuu!, ¡muuu!, 
y el pavo real y la pava: ¡Glup!, ¡glup!, ¡glup!, 
y la gallina clueca: ¡Clo-clo!, ¡clo-clo!, 
y el cuervo, la cuerva y sus hijos: ¡Crac!, ¡crac!, ¡crac!, 
y el gallo del corral: ¡Quiquiriquí!”. 
Y todos los niños se rieron de él. 
    Moquitos salió del cole muy triste. 
Ni saludó a su madre con un “¡Béeee!”, 
ni ella lo recibió con un “¡báaa!”. 
“Pero, ¿qué le han hecho a mi corderillo? 
¿Por qué hoy no llama a su mamá balando?”. 
“Porque ya no quiere ser animal”, 
dijo sin saber que sus coleguillas 
le habían enseñado a desconfiar 
de las ovaciones de los mayores 
que, aunque siempre regalan al oído, 
pocas veces ayudan a crecer.

    María Jesús.

        Relación de libros publicados por mi autora: María Jesús Sánchez Oliva. Pero antes quiero recordarte que por ser el primero de sus libros me ha distinguido con este espacio en su blog del que me siento tan orgulloso como responsable.
    Garipil-1995.
    Reseña: Garipil es un semáforo. Nace con una idea en la cabeza: decir a la sociedad que las máquinas como él nacen para estar al servicio del hombre, para ayudarle en todas las tareas que tiene que realizar, para hacerle la vida más cómoda, pero en ningún caso para suplirlo. Su mensaje es tan aconsejable para niños como para mayores.
    Letanías-1999.
    Reseña: Letanías es una colección de historias breves pero completas. El libro ideal para los que quieren leer pero les falta paciencia para enfrentarse a libros con muchas páginas. Algunos de los relatos han sido premiados en distintos certámenes literarios.
    El rosario de los cuentos-2003.
    Reseña: En los primeros años de la posguerra española, en un pueblo de Castilla, un cura de la época es incapaz de encauzar a sus feligreses por el camino recto a través del Santo Rosario, como era costumbre. Ante su fracaso decide transformar cada misterio en un cuento. El resultado son quince cuentos para niños de distintas edades. Cada cuento está ilustrado con una viñeta alusiva a la época. Este libro obtuvo el tercer premio en el Concurso de Cuentos Tiflos en su edición de 1996.
    Cartas de la Radio-2007.
    Reseña: Cartas de la Radio es una colección de cartas o artículos de opinión escritas y leídas en un programa de radio por María Jesús Sánchez Oliva durante cuatro años. Las cartas van dirigidas a políticos, ciudadanos de a pie, víctimas del terrorismo, instituciones, asociaciones, etc, y no pocas nos llevan a acontecimientos que siguen vivos en nuestra memoria.
    Cuentos de la Cigüeña (Soles y Lunas)-2014.
    Reseña: Son doce cuentos escritos en verso con los que las mamás –y los papás- disfrutarán leyéndoselos a sus hijos y los niños aprenderán a amar la poesía a la vez que los cuentos.

    Para más información sobre los libros, hacer un comentario o simplemente saludarme, solo tienes que contactar conmigo a través de mi dirección de correo electrónico:

garipil94@oliva04.e.telefonica.net 

    Estaré encantado de responderte.

    Gracias por tu visita y hasta el próximo número.